sábado, 11 de agosto de 2007

- BRECHT -


Bertolt Brecht
(Alemania, 1898-1956)


Poeta, director teatral y dramaturgo alemán, cuyo tratamiento original y distanciado de los temas sociales y de los experimentos revolucionarios ha influido enormemente en la creación y en la producción teatrales modernas. Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo (Baviera), y se formó en las universidades de Munich y Berlín.

En 1924, aparece como autor teatral en el Berlín Deutsches Theater, bajo la dirección de Max Reinhardt. Sus primeras obras muestran la influencia del expresionismo, el principal movimiento dramático de la época. En 1928, escribió un drama musical, La ópera de los dos centavos (conocida en algunos países como tres peniques o tres centavos), con el compositor alemán Kurt Weill. Este musical, basado en The Beggar's Opera (1728) del dramaturgo inglés John Gay, era una cáustica sátira del capitalismo y se convirtió en el éxito teatral más importante de Brecht. Se estrenó en 1928 en Berlín.

En 1924, había empezado Brecht a estudiar el marxismo, y, desde 1928 hasta la llegada de Hitler al poder, escribió y estrenó varios dramas didácticos musicales. La ópera Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny (1927-1929), también con música de Weill, volvía a criticar severamente el capitalismo. La preocupación por la justicia fue un tema fundamental en su obra. Durante este periodo inicial de su carrera, Brecht dirigía a los actores y empezó a desarrollar una teoría de técnica dramática conocida como teatro épico.

Rechazando los métodos del teatro realista tradicional, prefería una forma narrativa más libre en la que usaba mecanismos de distanciamiento tales como los apartes y las máscaras para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena. Brecht consideraba esta técnica de alienación, la -distanciación-, como esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y, por el contrario, le obligaba a pensar. Ejemplos, que incluía las obras La toma de medidas, La excepción y la regla, El que dice sí y el que dice no, es la expresión más radical del propósito socialista de Brecht. A causa de su oposición al gobierno de Hitler, Brecht se vio forzado a huir de Alemania en 1933, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California en 1941.

Fue durante esos años de exilio cuando produjo algunas de sus mejores obras, como La vida de Galileo Galilei (1938-1939), Madre Coraje y sus hijos (1941), que consolidaron su reputación como importante dramaturgo, y El círculo de tiza caucasiano (1944-1945). Brecht se consideraba a sí mismo un hombre de teatro que se había liberado de las tendencias del teatro expresionista para experimentar con nuevas formas.

Quería mostrar que ese cambio no sólo era posible sino que era necesario. Su versátil empleo de la lengua y de las formas poéticas -lenguaje clásico mezclado con el habla del hombre de la calle, versos libres e irregulares- lo dirigió a sacudir la conciencia del público y a llevarlo de una pasividad acrítica a la reflexión y, esperanzadamente, a la acción.

En 1948, Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este y fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble. Fue una figura controvertida en la Europa del Este, ya que su pesimismo moral chocaba con el ideal soviético del socialismo realista. A lo largo de su vida escribió también varias colecciones de poemas, que, con sus obras de teatro, lo sitúan entre los más grandes autores alemanes.

Murió el 14 de agosto de 1956 en Berlín.

viernes, 10 de agosto de 2007

- FUERZA -






Frases y citas



célebres sobre




La Fuerza






La paciencia y el tiempo
hacen más que la fuerza
y la violencia.
Jean de La Fontaine

Los hombres no tienen
más que dos frenos:
La vergüenza y la fuerza.
Ugo Foscolo

La fuerza es el derecho
de las bestias.
Marco Julio Cicerón

La paciencia tiene
más poder que fuerza.
Plutarco

Hay una gran fuerza
escondida en una dulce orden.
Proverbio Romano

Quien tiene la voluntad
tiene la fuerza.
Menandro

Los hombres más fastidiosos
del mundo son los que tienen
más energía que capacidades.
Georg Ch. Lichtenberg

Todos tenemos la fuerza
necesaria para soportar
los males ajenos.
Duque de la Rochefoucauld

Entre dos hombres iguales
en fuerza, el más fuerte es
el que tiene la razón.
Pitágoras

La fuerza de la opinión
general es irresistible.
El que la crea la domina, el
que no sabe creerla debe
someterse a ella.
Wallace Stevens

Por la razón o la fuerza.
En el escudo de la República de Chile

El desprecio de la muerte,
he ahí el principio de la
fuerza moral.
Lacordaire

El Dios en quien yo creo no
nos manda el problema, sino
la fuerza para sobrellevarlo.
Harold S. Kushner

Donde hay fuerza de hecho,
se pierde cualquier derecho.
Cervantes

El carácter es la fuerza
sorda y constante de la
voluntad.
Lacordaire

Las únicas fuerzas que nos
favorecen son nuestras fuerzas.
Ugo Betti

Hacer mal por voluntad
es peor que hacerlo
por fuerza.
Aristóteles

Algunos confunden la fuerza
de los argumentos con la
fuerza pulmonar.
P. Luis Repiso

jueves, 9 de agosto de 2007

- BETTY BOOP -




- 77 AÑOS TIENE BETTY -

Betty Boop es un personaje de dibujos animados que apareció en la serie Talkartoon producida por Max Fleischer y lanzada por Paramount Pictures. Por su abierta sexualidad, Betty Boop tuvo mucho éxito en el cine. Aunque esa sexualidad se suavizó durante los años 1930, ella permanece con la misma popularidad hoy.

Betty Boop y Bimbo en Minnie the Moocher (1932)

Betty Boop fue el primer dibujo animado flapper. Ella hizo su primera aparición el 9 de agosto de 1930, en el dibujo animado Dizzy Dishes, en la sexta instalación en las Fleischer's Talkartoon series.

Ella era pequeña como su ego pronto-a-ser-famoso, sin embargo, Grim Natwick, un animador veterano de los estudios Walt Disney y Ub Iwerks, era principalmente responsable de crear personajes animados, que él planeó en Helen Kane, cantante y actor contrado por Paramount Pictures, el estudio que distribuia los dibujos animados de Fleicher.

Siguiendo la práctica común, Natwick hizo un nuevo personaje animal, en este caso, su nuevo carácter era un perro caniche francés. Empezando con este dibujo animado, la voz del carácter se realizó por varias actrices de voces diferentes hasta que Mae Questel consiguiera el papel, en 1931, y lo mantubo por el resto de la serie.

El propio Natwick concedió después que la mirada original de esa Betty era bastante fea. El animador la rediseñó en 1932 para ser reconociblemente humana en el dibujo animado Any Rags. Sus orejas de perro caniche de lanas blandas se volvieron pendientes en forma de aro, y su piel de perro se volvió un corte del cabello del cogote. Ella aparecía en diez dibujos animados como un personajes de apoyo, una chica flapper con más corazón que inteligencia.

En sus dibujos animados propios ella se llamó "Nancy Lee" y "Nan McGrew". Ella normalmente sirvió como la estrella de estudio, novia de Bimbo. Ella no se bautizó oficialmente hasta el corto de 1932 Stopping the Show. Éste también fue el primer dibujo animado es ser oficialmente parte de Betty Boop series y no un Talkartoon.

Aunque alguna demanda que el primer nombre de Betty se estableción en 1931, en el dibujo animado Screen Songs cartoon Betty Co-ed, donde Betty era completamente un cáracter completamente diferente. Auque la propia canción puede haber llevado al bautizo eventual de Betty, cualquier referencia con Betty Co-ed ha sido hecho un error. (El sitio web oficial de Betty Boop describe el personaje mencionado como un prototipo de Betty). En todos, había 12 dibujos animados de Screen Songs que ofrecieron a Betty Boop o por lo menos un personaje similar.

Betty como símbolo sexual

Betty Boop en Betty Boop's Bamboo Isle (1932)El desarrollo de Betty todavía estaba incompleto, sin embargo. El hermano de Max Fleischer, Dave, alteró el personaje aún más, haciendola más sensual y más femenina. La famosa personalidad de Betty entró finalmente en el corto de 1932, Minnie the Moocher, donde Cap Calloway y su orquesta prestaron sus talentos. En la película, Betty corre sóla fuera de sus padres arriesgandose a perderse con Bimbo en una cueva por una morsa (Rotoscopio de Calloway). El número musical asustadizo del Fantasma impide a Betty huir hacia la seguridad de casa. El retrato de los padres de Betty parece ser aparentemente judíos ortodoxos ha llevado a muchos asumir que Betty pensó y actuó públicamente como personaje judío. Sin embargo en los episodios de más tarde, como en 1936, en el corto "Be Human", es introducida retratando el cronómetro del tiempo, en el estilo de las películas del Viejo Oeste. En agosto de 1932, la serie de Talkartoon se renombró oficialmente como Betty Boop cartoons.

Betty Boop en una versión de La Cenicienta (1934)Betty Boop es famosa por ser el primer personaje de dibujos animados que representa completamente una mujer sexual. Otros personajes femeninos del mismo periodo mostraron su ropa íntima regularmente, como Minnie Mouse, pero no tenían forma completa de mujer. Betty Boop, sin embargo, reveló su sexualidad. Llevaba vestido corto y liguero. Tenía pecho prominente y enseñaba el escote. En sus caricaturas, otros personajes intentaban espiarla mientras se cambiaba. En Betty Boop's Bamboo Isle, baila el hula llevando únicamente un lei (collar de flores) y una falda hawaiana. Atuendo que repitió en el cameo que hizo en el primer episodio de Popeye.

Sin embargo, los animadores se aseguraron de mantener el personaje "puro" (oficialmente ella tenía sólo 16 años). Como en el filme Boop-Oop-A-Doop, cuando le dice a Koko el payaso, después de ser amenazada por el malo: "¡No pudo quitarme mi Boop-Oop-A-Doop!"

Las sensibilidades adultas de Betty la hicieron triunfar y una ola de merchandising recorrió el mundo. Mientras tanto, Helen Kane, quien inspiró el personaje en 1930, demandó al estudio Fleischer en 1934 alegando que le habían copiado la apariencia, la forma de bailar y cantar y el eslogan. Kane perdió el juicio (y su boop-opp-a-doop) cuando Fleichers probó que la frase ya había sido usada antes de Kane.

Ivy Flims unió varios cortos en una película llamada The Betty Boop Scandals en 1974 que tuvo algo de éxito. Más tarde, la NTA lanzó otra película recopilatoria, Hurray for Betty Boop, en 1980. Los vendedores redescubrieron a Betty Boop en los 80 también, y el merchandising con su forma original, la sensual, fácilmente disponible hoy día.

En 1988, Betty apareció por primera vez en años, en un cameo en la película ganadora de un premio de la Academia ¿Quién engaño a Roger Rabbit?. Se conoció rápidamente el hecho de que los animadores habían colado un frame de Betty desnuda, invisible para la audiencia, por supuesto. Si ese frame existió, se cambió por uno convencional una vez que la película salió a la venta en video.

La propiedad de las animaciones de Betty ha ido cambiando de manos durante décadas debido a una serie de fusiones y adquisiciones corporativas. En 2006, la CBS Paramount Television controla la distribución en televisión mientras, irónicamente, la distribuidora Paramount original controla la distribución en salas aunque no ha anunciado nada por ahora. Además, el personaje de Betty Boop y la marca registrada pertenece actualmente al King Features Syndicate y a los estudios Fleischer.

La serie de Betty Boop continúa siendo la favorita de muchos críticos y la película de 1933 Snow White (no confundir con Blanca Nieves de Walt Disney de 1937) fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso para preservarla en el Registro Nacional de Películas en 1994. Todavía dura la fama de Betty Boop y hay muchas referencias en diferentes lugares como la tira cómica Doonesbury, donde la novia pechugona del personaje B.D. se llama "Boopsie".

miércoles, 8 de agosto de 2007

- FREDERIC CHOPIN -





- EL POLACO HEROICO -

Frédéric Chopin

Fryderyk Franciszek Chopin, nace en Zelazowa Wola, actual Polonia, en 1810 y muere en París 1849


Eximio compositor y pianista polaco. Si el piano es el instrumento romántico por excelencia se debe en gran parte a la aportación de Frédéric Chopin: en el extremo opuesto del pianismo orquestal de su contemporáneo Liszt -representante de la faceta más extrovertida y apasionada, casi exhibicionista, del Romanticismo-, el compositor polaco exploró un estilo intrínsecamente poético, de un lirismo tan refinado como sutil, que aún no ha sido igualado.

Pocos son los músicos que, a través de la exploración de los recursos tímbricos y dinámicos del piano, han hecho «cantar» al instrumento con la maestría con qué él lo hizo. Y es que el canto constituía precisamente la base, la esencia, de su estilo como intérprete y como compositor.

Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio que desde los seis años empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición.

Wojciech Zywny fue su primer maestro, al que siguió Jozef Elsner, director de la Escuela de Música de Varsovia. Sus valiosas enseñanzas proporcionaron una sólida base teórica y técnica al talento del muchacho, quien desde 1829 emprendió su carrera profesional como solista con una serie de conciertos en Viena.

El fracaso de la revolución polaca de 1830 contra el poder ruso provocó su exilio en Francia, donde muy pronto se dio a conocer como pianista y compositor, hasta convertirse en el favorito de los grandes salones parisinos. En ellos conoció a algunos de los mejores compositores de su tiempo, como Berlioz, Rossini, Cherubini y Bellini, y también, en 1836, a la que había de ser uno de los grandes amores de su vida, la escritora George Sand.

Por su índole novelesco y lo incompatible de los caracteres de uno y otro, su relación se ha prestado a infinidad de interpretaciones. Se separaron en 1847. Para entonces Chopin se hallaba gravemente afectado por la tuberculosis que apenas dos años más tarde lo llevaría a la tumba. En 1848 realizó aún una última gira de conciertos por Inglaterra y Escocia, que se saldó con un extraordinario éxito.

Excepto los dos juveniles conciertos para piano y alguna otra obra concertante (Fantasía sobre aires polacos Op. 13, Krakowiak Op. 14) o camerística (Sonata para violoncelo y piano), toda la producción de Chopin está dirigida a su instrumento musical, el piano, del que fue un virtuoso incomparable. Sin embargo, su música dista de ser un mero vehículo de lucimiento para este mismo virtuosismo: en sus composiciones hay mucho de la tradición clásica, de Mozart y Beethoven, y también algo de Bach, lo que confiere a sus obras una envergadura técnica y formal que no se encuentra en otros compositores contemporáneos, más afectos a la estética de salón.

La melodía de los operistas italianos, con Bellini en primer lugar, y el folclor de su tierra natal polaca, evidente en sus series de mazurcas y polonesas, son otras influencias que otorgan a su música su peculiar e inimitable fisonomía.

A todo ello hay que añadir la propia personalidad del músico, que si bien en una primera etapa cultivó las formas clásicas (Sonata núm. 1, los dos conciertos para piano), a partir de mediados de la década de 1830 prefirió otras formas más libres y simples, como los impromptus, preludios, fantasías, scherzi y danzas.

Son obras éstas tan brillantes -si no más- como las de sus predecesores John Field y Carl Maria von Weber, pero que no buscan tanto la brillantez en sí misma como la expresión de un ideal secreto; música de salón que sobrepasa los criterios estéticos de un momento histórico determinado. Sus poéticos nocturnos constituyen una excelente prueba de ello: de exquisito refinamiento expresivo, tienen una calidad lírica difícilmente explicable con palabras.

martes, 7 de agosto de 2007

- RIVAROLA -




UNA CUADRA ESPECIAL

Son innumerables las callecitas de Buenos Aires con auténtica identidad y estilo, pero como viñeta elegí la calle ó pasaje Rivarola, que está en pleno centro porteño, tiene nada más que una cuadra de longitud y va desde Tte. Juan D. Perón, hasta Bartolomé Mitre, una especie de cortada entre las calles Talcahuano y Uruguay. Me recuerda a lo que vi en fotos de Buenos Aires en 1920 ó 1930. Tiene estilo francés y a mi humilde entender se conserva el sabor a dicha época. No en vano es utilizada para films y comerciales.





Realmente está detenida en el tiempo, su estilo arquitectónico europeo, muy pocos negocios y transito, salvo una relojería de época y los autos estacionados. Posee edificios de departamentos donde vive gente, silenciosos observadores de la ciudad, hacen del pasaje Dr. Rivarola un oasis en pleno hervidero, ya que está muy bien mantenida y limpia, lo que la destaca del resto de sus vecinas.

Ricardo A. Carrasquet

lunes, 6 de agosto de 2007

- IDEA -





Frases y citas célebres

sobre "Idea"






Una idea fija siempre
parece una gran idea,
no por ser grande,
sino porque llena
todo un cerebro.
Jacinto Benavente

Las convicciones son
como las camisas:
para que estén
siempre limpias,
hay que mudarlas.
Michel Corday

Toda idea nueva pasa
inevitablemente por
tres fases:
primero es ridícula,
después es peligrosa,
y después...
¡todos la sabían!
Henry George

Las ideas envejecen
más deprisa que los hombres.
Gustave Le Bon

Desgraciados los hombres
que tienen todas
las ideas claras.
Louis Pasteur

No teniendo ideas que cambiar,
se cambian cartas y se
procura sacarse mutuamente
los cuartos.
Arthur Schopenhauer

Trincheras de ideas
valen más que
trincheras de piedra.
José Martí

No son las locomotoras,
sino las ideas,
las que llevan y
arrastran al mundo.
Victor Hugo

Las opiniones no se deben
combatir sino por
medio del raciocinio.
A las ideas no se
las fusila.
Rivarol

La idea que no trata de
convertirse en palabras
es una mala idea; la palabra
que no trata de convertirse
en acción es, a su vez,
una mala palabra.
Gilbert Keith Chesterton

Toda idea que triunfa
marcha hacia su perdición.
André Breton

Nunca debemos de obsesionarnos
excesivamente con la
idea que perseguimos.
Claude Bernard

La violencia es miedo a las
ideas de los demás y poca
fe en las propias.
Antonio Fraguas

Las ideas son capitales
que sólo ganan intereses
entre las manos del talento.
Rivarol

Es bueno para los hombres
creer en las ideas y
morir por ellas.
Jean Anquilh

domingo, 5 de agosto de 2007

- CULTURA Y CAMBIO -




La identidad como motor del cambio


Para el general Bartolomé Mitre las letras eran una pasión a la que dedicó páginas de ficción (su novela Soledad ), obras de historia monumentales (como las consagradas a José de San Martín y a Manuel Belgrano) y traducciones (la versión en verso de la Divina Comedia , de Dante Alighieri). Desde los inicios del diario, se publicó una sección literaria en la que aparecían en forma continuada, pero irregular y dispersa, notas de firmas destacadas. A esas páginas se las llamaba "Suplemento Literario", aunque no aparecían en forma separada: era más bien una manera de denominar el espacio reservado a la literatura. Los escritores más importantes del país aportaban sus firmas a la sección; entre otros, el venerable Juan María Gutiérrez, Santiago Estrada, Pastor S. Obligado, Pedro Goyena y Paul Groussac, que fue director de la Biblioteca Nacional y uno de los pocos prosistas en español admirados por Borges.

En cuanto a los autores extranjerosLA NACION tenía como corresponsal en los Estados Unidos a José Martí, el "apóstol" de la independencia de Cuba. Desde Nueva York y Washington enviaba largas crónicas en las que reflejaba la vida cotidiana de los norteamericanos y contaba acontecimientos dramáticos como la ejecución de un magnicida. Este relato se destaca por la modernidad del tono, que se anticipa en ochenta años a la narración de Truman Capote en A sangre fría . Hoy, son numerosos los investigadores de toda América, sobre todo de Cuba, que llegan con sus computadoras portátiles hasta el archivo del diario para consultar las amarillentas colecciones del pasado. De esa época, también hay artículos de Emile Zola, el jefe del naturalismo francés y célebre autor del "Yo acuso", así como de Edmundo de Amicis, el autor de Corazón , un libro que ha emocionado a generaciones de niños en todo el mundo. Esos tres nombres bastan para mostrar que, desde el comienzo, LA NACION estuvo abierta a todas las corrientes estéticas y a todas las ideologías, siempre que respetaran la libertad de pensamiento.

Rubén Darío, el adalid del modernismo en lengua española, tuvo un estrecho vínculo con LA NACION, que reconoció de inmediato la importancia de su pluma para la literatura del continente y, por eso, quiso que perteneciera a "la casa" y le dio un lugar de privilegio en sus páginas. Darío compuso muchos de los textos de Prosas profanas en la redacción de la calle San Martín y concluyó El coloquio de los centauros en la misma mesa en que Roberto Payró terminaba uno de sus artículos. Otro modernista, el joven Ramón del Valle-Inclán, integró las filas de los primeros colaboradores españoles.

A partir del 4 de septiembre de 1902, los jueves, apareció el Suplemento Ilustrado, que incluía numerosas fotografías. Pero desde la décima entrega, se adoptó un formato más reducido para hacerlo coleccionable. Entonces abundaron las colaboraciones literarias, acompañadas por dibujos.

El general Mitre buscó desde la fundación de su página que la actualidad de los contenidos estuviera sostenida en una producción técnica moderna: las dos claves de un diario. Por eso, en 1904 incorporó la impresión de fotograbado con máquina rotativa. Eso permitió que el cuerpo de LA NACION incluyera cada vez más ilustraciones de la actualidad; en consecuencia, el Suplemento Ilustrado, liberado de la urgencia de las noticias de la semana, pudo dar cabida en sus páginas a notas de interés general, menos circunstanciales, y a una mayor proporción de artículos literarios y científicos, además de cuentos (los materiales específicos del Literario). En junio de 1905, pasó a llamarse Suplemento Semanal. Con ese título, siguió apareciendo hasta el 2 de septiembre de 1909.

En ocasión del Centenario de la Revolución de Mayo, se publicó un número especial de homenaje en el que Darío dio a conocer su Canto a la Argentina y Leopoldo Lugones, la Oda a los ganados y las mieses . Precisamente Lugones fue uno de los más asiduos colaboradores del diario, donde era editorialista. Además, en estas páginas, ofreció una parte importante de su producción en prosa y en verso, al igual que lo hizo Ricardo Rojas, cuyo poema "El albatros" apareció en LA NACION a toda página.

El 7 de marzo de 1920, el Suplemento volvió a editarse, pero en vez de distribuirse los jueves, pasó a los domingos. Es interesante observar con qué agudeza LA NACION se adecuaba a las nuevas exigencias del lector y a los cambios de gustos (lo que hoy se llamaría de "tendencias", explícitamente mencionadas en la presentación: "En las naciones más adelantadas, el periodismo dominical es una necesidad nacida del periodismo diario y acrecentada por la intensidad de la vida moderna, que cada país satisface según la peculiaridad de sus gustos y costumbres [...]. Tendrá de igual con sus renombrados congéneres del extranjero el ser del domingo y ello por una razón obvia: éste es el día más apropiado para cierta especie de lecturas y en que se dispone de mayor tiempo para consagrarse a ellas". Puede decirse que de entonces data el Suplemento Literario, como lo conocen las generaciones de hoy. Hubo variaciones de formatos, de técnicas de impresión, de títulos de secciones, pero jamás se alteraron las premisas que sirvieron de base para el prestigio internacional que alcanzó . Esa repercusión se logró por la cuidada selección de firmas que aparecieron en él y por la celeridad con que se incorporaba a los nuevos talentos.

Puede decirse con poco margen de error que la calidad del material ofrecido en el Suplemento lo convirtió más bien en una revista cultural, la de mayor difusión y prestigio de América Latina.

Los nombres de los colaboradores que Bartolomé Mitre y sus descendientes supieron atraer con el correr de los años impresionan por su jerarquía, su influencia intelectual y su número. Es imposible citarlos a todos porque esa lista ocuparía la edición entera de este último número. Entre los argentinos de fines del siglo XIX y principios del XX, Miguel Cané, Almafuerte, Enrique Larreta, Alberto Gerchunoff, que trabajaba en el diario y cuyas anécdotas, de una gracia y un ingenio difíciles de superar, se transmiten de generación en generación de redactores como un patrimonio que no debe perderse.

En ese primer período, la literatura francesa estaba representada por Anatole France, en ese entonces considerado el escritor más importante de su país, los autores dramáticos, Ludovic Halévy y Victorien Sardou (el hombre que escribió muchas de sus obras para Sarah Bernhardt), además de Pierre Louys, Catulle Mendès, Marcel Prévost, Francis Jammes y el músico Camille Saint-Saëns.

Entre los españoles, Miguel de Unamuno fue uno de los más frecuentes colaboradores. En 1928, se publicó una selección de la nueva poesía hispana en la que se incluyen composiciones de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Rogelio Buendía. Entre los pensadores colaboraba uno de los filósofos más encumbrados, que habría de analizar el alma argentina, José Ortega y Gasset; años más tarde, sería colaborador su discípulo Julián Marías, a quien sucederá en ADNcultura su hijo Javier. Cuando estalló la Guerra Civil, se encontraban en LA NACION los nombres de los exiliados y los que se habían quedado en España: el novelista Pío Baroja, Ramón Gómez de la Serna, Gregorio Marañón, Amado Alonso, Francisco Ayala, Rosa Chacel, Juan Ramón Jiménez (premio Nobel), Ricardo Baeza, Guillermo de Torre.

El equipo ruso de los años más tempranos tuvo dos figuras eminentes y que, una vez más, muestran el criterio amplio con que se aceptaban los textos: León Tolstoi, el genial novelista de Guerra y paz , y Máximo Gorki.

De Gran Bretaña, enviaban sus trabajos al Suplemento H. G. Wells, Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Hilaire Belloc y G. K. Chesterton. De Alemania, llegaban colaboraciones de los hermanos Heinrich y Thomas Mann, el premio Nobel de 1929. De Italia, notas de los músicos Ildebrando Pizzetti y Pietro Mascagni y artículos de Luigi Pirandello, otro Nobel.

Mallea en la Redacción

Entre 1930 y 1955, el hecho de que el escritor Eduardo Mallea estuviera al frente del "Literario" tuvo una inmensa repercusión no sólo en el diario, sino en la literatura nacional. Mallea estaba íntimamente asociado a la revista Sur y a su creadora, Victoria Ocampo. Entre Sur y el Suplemento se tejieron lazos muy estrechos. Las dos publicaciones se convirtieron en brújulas del espíritu durante esos años nada fáciles desde el punto de vista ideológico y político. El entendimiento y la amistad entre Mallea, Victoria Ocampo y José Bianco, el secretario de redacción de Sur , dieron vitalidad, refinamiento y rigor a la creación literaria de la Argentina. Además, permitieron difundirla de un modo impensado.

Mallea y Victoria Ocampo fueron decididos defensores de la libertad y surgieron en el escenario literario en el preciso momento en que el fascismo y el nazismo oscurecían el continente europeo. Ese hecho hizo que el Suplemento, así como Sur, alcanzaran el carácter de refugios del humanismo y de los valores democráticos más acendrados para los intelectuales extranjeros que abrazaron la causa de los aliados.

Bajo la conducción del autor de La bahía de silencio , publicaron en el Suplemento André Gide (premio Nobel), la condesa de Noailles (gran amiga de Proust), Paul Claudel, Pierre Drieu La Rochelle (uno de los amigos íntimos de Victoria Ocampo, más tarde colaboracionista y suicida), Paul Morand, Jean Cocteau, Jules Supervielle, Julien Benda (autor de La trahison des clercs , un libro clave para los intelectuales del período), François Mauriac, André Maurois, Maurice Ravel, Roger Caillois, que vivió en Buenos Aires durante la Segunda Guerra y más tarde habría de convertirse en un inmejorable embajador de las letras argentinas en Europa, el filósofo existencialista Gabriel Marcel, Jules Romain. El mundo anglosajón estuvo representado por la pluma de Ernest Hemingway, Theodore Dreiser, Waldo Frank y Aldous Huxley y no faltaron autores de lengua alemana como Hermann Keyserling y Stefan Zweig.

América Latina tenía, entre otros representantes, a Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou, Juan Carlos Onetti, Carlos Reyles, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña. Más tarde, se sumaron figuras de la talla de Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

La lista de los escritores argentinos que aparecieron en LA NACION podría repetir casi de modo perfecto todos los nombres que aparecen en la historia de la literatura nacional: Baldomero Fernández Moreno, José Pedroni, Arturo Capdevila, Roberto Arlt, Horacio Quiroga, Manuel Gálvez, Ricardo Levene, Alfonsina Storni y, por supuesto, Jorge Luis Borges que publicó en el Suplemento alguno de sus cuentos y poemas más importantes. La enumeración continúa con Ernesto Sabato, Adolfo Bioy Casares, Silvina y Victoria Ocampo, Abelardo Arias, Julio Cortázar, Norah Lange, Juan Rodolfo Wilcock, María Elena Walsh, Marco Denevi, Silvina Bullrich, Estela Canto, Alberto Girri, Horacio Armani, María Esther Vázquez, Odile Baron Supervielle, Amelia Biagioni, Alejandra Pizarnik, Oscar Hermes Villordo, Martha Lynch, Tomás Eloy Martínez, Juan José Hernández, Adela Grondona, Enrique Pezzoni y, hacia el final de su vida, Juan José Saer.

En los últimos treinta años, la inclusión de colaboradores siguió la misma tradición de excelencia y de curiosidad intelectual anteriores. En el Suplemento se publicaron trabajos de Susan Sontag, George Steiner, Umberto Eco, Noam Chomsky, Claudio Magris y Roberto Calasso.

Con respecto a los escritores nacionales recientes, la memoria está fresca, como las susceptibilidades. Los lectores podrán hacer su propia lista y la incorporación permanece abierta y lo estará aún más, con más páginas, en ADNcultura .

Las ilustraciones para cuentos realizadas por algunos de los artistas más destacados del país acentuaron la seducción de los textos publicados. Alejandro Sirio, de quien en este momento, se realiza una muestra, le dio un sello muy particular al Suplemento, por la rápida identificación de su estilo de una línea elegante y precisa. Entre los más asiduos ilustradores se hallaban Héctor Basaldúa, Raúl Soldi, Norah Borges, Juan Carlos Benítez y Jorge Larco.

La vida cotidiana

El Suplemento fue durante décadas un lugar de intenso trabajo, pero también, porque el ritmo de vida lo permitía, una tertulia literaria. Muchos libros y artículos nacieron al calor de una discusión en el espacio que ocupaban los escritorios de los jefes y los redactores. Los integrantes de la Redacción iban al Suplemento a comentar largamente el último libro que habían leído, a pedir referencias sobre las últimas publicaciones y, por supuesto, a enterarse de las novedades, no sólo las bibliográficas, sino también las sociales. Hasta los años 80, todavía se conservaba la tradición de organizar un cóctel informal o de tomar una copa de vino en ocasión de la visita de un escritor extranjero o de algún autor argentino que vivía fuera del país.

Como no existían ni las computadoras ni el correo electrónico, los colaboradores venían con frecuencia al diario para entregar sus textos escritos en máquinas que hoy resultan primitivas. Eso generaba una clima de intimidad que, naturalmente, conducía a los chismes. La obra del escritor de ficción -no es novedad, ya está en Henry James, en Proust, en Somerset Maugham y en Truman Capote- se basa en las historias oídas, es decir, en el chisme: ése es el material con el que se trabaja. ¿Hay mejor lugar para entregarse a ese aspecto de la carrera literaria que un suplemento de cultura? Eso hacía que el trabajo y la charla estrictamente profesionales se mezclaran con la vida privada de los nombres en el candelero. Es leyenda en la Redacción que, durante una mudanza, perdido entre las páginas de un diccionario, se encontró alguna vez un telegrama de una especie de emperatriz de la literatura argentina. El telegrama estaba dirigido a un escritor que pertenecía, como ella, al mismo Olimpo intelectual, pero además al diario. El telegrama, enviado desde Mar del Plata o desde San Isidro, decía: "¿Continuamos o hemos roto?".

Los cambios técnicos y la aceleración de las tareas hoy hace casi imposible ese tipo de clima, aunque el ser humano persiste en su condición y rara vez se resiste a una anécdota. Pero los contactos se han espaciado, así como las visitas. Basta un clic para enviar un texto.

Quienes condujeron y trabajaron en el Suplemento en aquellas condiciones, que hoy tienen algo de leyenda, crearon con su labor una de las publicaciones más trascendentes en la historia cultural del mundo de lengua española. En esta nota, que marca el fin de un ciclo y el comienzo de otro, es bueno recordar algunos de sus nombres.

La conducción de Eduardo Mallea consolidó el prestigio internacional del Suplemento y lo convirtió en el espacio natural de consagración de los escritores nacionales. Estuvo al frente de estas páginas durante más de veinticinco años. Cuando el gobierno de la Revolución Libertadora lo nombró embajador ante la Unesco, lo reemplazó interinamente Margarita Abella Caprile, descendiente del general Mitre y poeta. Muy joven, publicó el libro Nieve , al que siguieron varios más. Sus poemas y su prosa eran claros, así como era llano su trato. Cuando Mallea terminó su misión en París en 1958, decidió consagrarse por entero a su trabajo de escritor y entonces Margarita Abella Caprile fue confirmada en el cargo, que ocupó hasta su muerte, en 1960.

La dirección del Suplemento pasó entonces a Leonidas de Vedia, que también estaba vinculado por lazos de familia a los Mitre. Era un fino crítico literario, muy conocedor de la literatura francesa. Por razones de salud, renunció en 1968. Posteriormente se desempeñaron como jefes Jorge Emilio Gallardo, poeta, crítico literario, profundo conocedor de la cultura americana y descendiente de una familia en la que se conjugan el interés por la ciencia, por las letras y por el arte. A él, lo sucedió Jorge Cruz, refinado crítico de teatro y literario, ensayista de prosa admirable, académico de Letras y de Periodismo, que se distingue, entre otras cualidades, por su gentileza y su sentido de la camaradería. Cuando se retiró, en 1996, lo reemplazó quien escribe estas líneas.

La sección Bibliografía fue conducida, casi siempre en forma independiente, por escritores y periodistas, marcados por la pasión de la lectura. Desde 1928 hasta 1946, lo hizo Manuel Conde Montero, español, que dejó una Bibliografía de Mitre . Lo sucedió Rafael Pineda Yáñez, estudioso de temas de la historia de América. A él lo siguió Augusto Mario Delfino, cuentista y periodista cuyos juicios y anécdotas aún hoy se repiten en la Redacción. A su muerte, en 1961, ocupo su cargo Julio Rodofili y más tarde el fino poeta y traductor Horacio Armani, al que sucedieron el profesor Juan Carlos Herrero, la licenciada Raquel Loiza, las periodistas Verónica Chiaravalli, Carolina Arenes y, en la actualidad, el periodista y escritor Pedro B. Rey.

uCon esta edición, el Suplemento deja de aparecer los domingos y cede su lugar a una revista basada en los mismos principios, que aparecerá los sábados, porque hoy los sábados son los domingos de ayer. ADNcultura forma parte de un amplio proyecto que incluirá una versión on line con características propias, que se desarrollarán paulatinamente. El lector encontrará en esta nueva publicación más páginas, más variedad de temas, pero el mismo espíritu abierto e inquisitivo. La conjunción de renovación periodística y tecnológica, que fueron las claves del éxito del diario durante casi ciento cuarenta años, estarán presentes en las páginas de ADN , por eso los esperamos la semana próxima, como todas las semanas, salvo que la espera será menos prolongada, apenas seis días. Hasta el sábado.

Por Hugo Beccacece
La Nación Cultura

sábado, 4 de agosto de 2007

- SER DIGITAL -



- LA BIBLIOTECA DIGITAL -
(Alejandría en Internet)


Hace años que se habla de la creación de "la super biblioteca digital" y poco a poco vamos asistiendo a su definitiva concreción. Pese a los muchos problemas legales Google y Microsoft entre otros, lo está haciendo a pasos agigantados.
Realmente creo que es importantísimo para que cualquier persona pueda acceder a contenidos de diversa índole. De hecho cada vez hay más y mejor material en la Web! Se han creado PDF con algunos libros en Internet para ser leídos en pantalla, como por ejemplo en la Argentina: Clarín ha publicado a los ganadores sus premios y diversos textos y ensayos; Jorge Asís va entregando de a capítulos su último título: "Hombre de Gris", etc.
Hay otra posibilidad, para los que les guste más el “papel tradicional” es imprimirlo y ó grabarlo en CD ó DVD para los que gusten “atesorar” texto e información.
Lo importante es “el alcance y la llegada” a la literatura y a la información toda de la mayor cantidad de individuos, en cualquier lugar donde habiten (siempre y cuando cuente con una PC, claro está).

¡Esta es una revolución que debemos saber aprovechar...!

El tema de Derechos de Autor, debería ser asistido por parte de los que publiquen los contenidos y solventado con dineros adquiridos por la publicidad que, de hecho, habrá en sus páginas Web. Deberán intervenir protagónicamente las Editoriales ó irán quedando fuera, como va ocurriendo con todo lo impreso!

Argentores (Sociedad General de Autores) y la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) en el caso Latinoamérica, puede asesorar sobre los alcances, así como SADAIC (Sociedad de Autores y Compositores) junto a CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas), lo hacen con la música (NASPER - KAZAA, etc.)

La “era digital” no da respiro a nadie. Alvin Toffler y Nicholas Negroponte se quedaron cortos en “La Tercera Ola” y “Ser Digital” respectivamente. El genial Ray Bradbury siempre dijo que a través de sus años en “la ciencia-ficción”, lo que le había fallado ó no había tenido en cuenta, era su desconocimiento e imaginación sobre lo que ocurriría con los chips y la microelectrónica.

Las nuevas tecnologías sirven para el aprendizaje y la enseñanza de todos. La difusión de “todo” hace que masivamente los interesados ingresen a mundos vedados –casi sin darse cuenta-
Esto es la tan mentada cultura de la información, que abarca tanto: texto, voz, imágenes fijas y en movimiento, datos y audio en general, música en particular. Todo está en la red. Lo bueno y lo malo pasa por Internet.

Cada uno sabrá como sacarle el jugo provechosamente ó no!

Ricardo A. Carrasquet

viernes, 3 de agosto de 2007

- AMIGO -



Carta a un amigo

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días ore por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo
y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas
y, entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad
que transmitías y con la cual desde hace tiempo
se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo: Ore...
y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad
de tener un amigo como tú.
Era una oración de gratitud: Tú has dado valor a mi vida...

jueves, 2 de agosto de 2007

- HUERFANOS DE CINE -

Bergman y Antonioni:




DOS GENIOS NOS


DEJARON HUERFANOS


CON SU PARTIDA




Ingmar Bergman

Bergman es uno de los más importantes directores de la Historia del cine. Nació en Upsala en 1918, en el seno de una familia de profundas convicciones luteranas (su padre era pastor). Su estricta educación en principios religiosos como la austeridad y el puritanismo no le impidieron estudiar la carrera de Arte y Literatura en la Universidad de Estocolmo, época en la que recibió un verdadero shock a su escala de valores y enseñanzas al empezar a frecuentar tertulias de corte literario existencialista.

Muy pronto dejó la casa familiar y se interesó por el teatro, llegando a ser más adelante un gran director de escena (calificativo que él mismo gustaba más de aplicarse que el de cineasta, porque reivindicaba el carácter teatral de su cine como un punto fundamental de su obra).
Su debut como director teatral, mientras escribía sus propias obras, cuentos y novelas, se produjo con una obra de Strinberg, con lo que ya da muestras de su interés por los autores e historias sufrientes. Sin embargo, en 1940 abandona sus intentos literarios para dedicarse por completo a la dirección escénica. Su gran hito fue lograr una plaza como ayudante de dirección en la Ópera Real de Estocolmo, y en 1958, llegó a ser el director del Real Teatro Dramático de Suecia. Pero entre una y otra cosa, había tenido un contacto casi accidental con la que iba a ser su gran pasión, el cine, colaborando como guionista en algunas películas suecas de poca importancia.

Por influencia de las películas en las que había participado como guionista, sus primeros proyectos fueron bastante livianos, comedias de costumbres y estudios sociológicos de la realidad sueca (Un verano con Mónica, Una lección de amor, Sonrisas de una noche de verano, de la que se habló ya en este blog, etc.).

Después supo combinar sus mayores intereses, por un lado su formación luterana y por otro sus dudas existenciales, y dio a luz a un cine de temática religioso-existencial que le dio sus mayores éxitos y gracias al que produjo sus dos grandes obras maestras: El séptimo sello y Fresas salvajes. En la misma onda irían En el umbral de la vida, El rostro, y El manantial de la doncella, primera ocasión en que fue reconocido internacionalmente con el Premio de la Academia de Hollywood. Esta etapa culminará con una trilogía sobre la búsqueda de Dios: Como en un espejo, Los comulgantes y El silencio.

Esa fase supone un cambio interior en Bergman, que abandona sus viejos valores luteranos y abraza un agnosticismo amargo, y decimos amargo porque él buscó siempre desesperadamente seguir creyendo en Dios, pero sus sentidos se rebelaban contra esa voluntad, y esa lucha interior entre deseo y realidad fueron el abono para la elaboración de su cine posterior. De un ligero y sencillo barroquismo religioso su cine pasará a una estética desnuda, equívoca, metafísica, aunque brillante.

Su cine será entonces producto de una crisis personal e intelectual, que al mismo tiempo señala la crisis de valores colectiva de la sociedad occidental, y en particular, de la escandinava. Persona, La vergüenza y Pasión, serán los tres mayores exponentes de esta fase creativa del genio, en los que toma el matrimonio como metáfora de la sociedad establecida, y al que despedaza sin piedad.

La preocupación por la muerte empieza a ser tema fundamental de su cine, y eclosiona con la terrible Gritos y susurros, visión muy particular de la vida y la muerte, Sonata de otoño, penúltima obra maestra con Ingrid Bergman como protagonista, y sobre todo, el patético drama, a la vez testamento fílmico y personal, Fanny y Alexander, obra con la que recibió cuatro Premios de la Academia de Hollywood, donde parece abandonar la búsqueda del más allá y su visión de una esperanza llena de amor por el ateísmo más cerril y el desencanto absoluto.

Posteriormente colaboró como guionista para otros directores, como Billie August o Daniel Bergman, y en 2003 estrenó Saraband, película en la que profundiza en los conceptos anunciados en sus últimas grandes películas.

El universo bergmaniano está lleno de soledad, de fantasmas, de presencias metafísicas, de angustia y sufrimiento, de la ausencia de verdades supremas, universales y trascendentes, de la inutilidad de su búsqueda. Para él las únicas salidas son la entrega a una vida paganizada y carente de objeto y valores, o bien la angustia trágica del abandono a un destino ignorado, sin salvación ni redención en ninguno de los dos casos. Estos estados son descritos con un realismo repleto de notas morbosas que en realidad reflejan sus propias dudas, sus crisis personales e intelectuales, que muestra impúdicamente sin ninguna vergüenza: “Mis películas son siempre declaraciones personales”.

Su fama mundial no se debe tanto a su utilización de recursos cinematográficos como a su valentía y originalidad, unidas a una riqueza visual y a un virtuosismo sin parangón en la composición de escenas, auténticos cuadros repletos de simbologías y significados, fruto de su amplia experiencia teatral. Y sin duda, para el gran público, la atracción por el cine de Bergman viene de la mano de la publicidad, que ha vendido sus películas como polémicas, morbosas, y con el subtítulo permanente del escándalo, y que luego, por lo general, se siente defraudado cuando encuentra un cine denso y profundo, lleno de preguntas, de inquietudes y de búsquedas inconclusas. Como la vida.

El cine de Bergman es un puntal para el cine de autor, de personajes, de guión y de historias personales. Es un pilar fundamental para lo que ha sido el cine europeo y el cine norteamericano de calidad, hasta el punto en que cabe pensar sin imaginar mucho que sin Bergman la deriva del cine hubiese sido todavía más extrema hacia el mero entretenimiento y que incluso hubiera desaparecido la concepción artística de esta manifestación cultural, el cine, en el que fo ártístico, lo creativo, fue primordial hasta los años 70, y que desde entonces intenta sobreponerse a una industria que exprime lo comercial hasta la imbecilidad y que promueve productos para no pensar. Y las pocas islas que sobreviven a esta época de idiotez continua, se deben, en gran parte, a Ingmar Bergman.



Michelangelo Antonioni



Desde muy joven se sintío atraído por el dibujo y la arquitectura, pero terminó estudiando Económicas en la Universidad de Bolonia. Como Bergman, encontró en el teatro una vía de explosión a su creatividad, que él combinó pronto con la pintura y con el ejercicio del periodismo. Influido mucho por el marxismo, participó activamente en el movimiento partisano que luchaba contra la ocupación alemana y el régimen títere de la República de Saló. De la época inmediatamente posterior datan sus oficios como director de documentales (Gente del Po) y sus críticas cinematográficas en el Corriere Padano o Cinema.

Sus personajes contradictorios de comportamiento a menudo inexplicable, pueblan un universo que abandona ya el neorrealismo. De ello es muestra su famosa trilogía sobre la incomunicación: La aventura, La noche y El eclipse. Su narrativa y su particular filosofía han influido notablemente en el cine de autor europeo, especialmente en cuanto a la temática, y sobre todo en el uso del color, que otros directores como Almódovar han adquirido de manera un tanto burda y excesiva, sin la sutileza de Antonioni. Proverbial es el uso del color para mostrar estados de ánimo en El desierto rojo.

Además de ello, resultaban muy importantes para él los silencios y las bandas sonoras naturales (pájaros, viento, corrientes de agua…), que propiciaron minutos de metraje en los que nada se escucha, en los que apenas hay diálogos o movimientos excepto los de la naturaleza, lo que quizá espante a los espectadores de hoy, acostumbrados a las narraciones repletas de movimiento, de acción y de estética videoclipera.

Su profundidad psicológica se dirige sobre todo a los personajes femeninos, examinándolos en grandes secuencias en las que busca el origen y evolución de los personajes, preguntándose por las consecuencias de esas evoluciones. Sus actores son inexpresivos, y son los movimientos de cámara y los colores quienes comunican al espectador cuál es el estado anímico, la olla de grillos que bulle en la cabeza de un personaje, quien anuncia el momento en el que va a estallar o va a producirse el cambio, y advierte además del precio que el personaje habrá de pagar. De igual modo, sus argumentos no siguen la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, sino que consiste en la mera acumulación de escenas con carga psicologica que muestran una evolución interior del personaje, con gran intensidad.

Su preocupación principal es la soledad y cómo un mundo convulso puede provocarla: deshumanización, incapacidad de amar, búsqueda infructuosa de la felicidad, la angustia y los agobios de un mundo industrializado, todo ello, no exento de un punto crítico herencia de su pasado marxista, y observado desde el lirismo y la pasión, desde el racionalismo y la inquietud, pero de forma minuciosa, sin aspavientos, natural, sencilla, como dejándose llevar.

“Mis opiniones, mis errores, que son cuanto hay de más personal en mis experiencias, transmitirán mi mensaje siempre que yo sea sincero; ser sincero implica hacer una obra un tanto autobiográfica”. Se retiró del cine en 1982, a causa de una grave enfermedad que se lo ha llevado a los 94 años.

viernes, 27 de julio de 2007

- HUMOR -




Citas y frases sobre

El

Humor





El hunor y la risa:

la sal de la vida






Quien nos hace reír es un cómico.
Quien nos hace pensar
y luego reír es un humorista.
Georg P. Burns

Reirse de todo es propio de tontos,
pero no reírse de nada,
lo es de estúpidos.
Erasmo de Rotterdam

La imaginación consuela a los
hombres de lo que no pueden ser.
El humor los consuela de lo que son.
Winston Churchill

No hay un espíritu bien
conformado al que le falte
el sentido del humor.
Samuel T. Coleridge

No hay día más perdido
que aquel en que no
hemos reido.
Charles Chaplin

Definir el humor es como
pretender pinchar una mariposa
con el palo de un telégrafo.
Enrique Jardiel Poncela

El verdadero humor empieza
cuando ya no se toma en serio
la propia persona.
Hermann Hesse

A fin de cuentas,
todo es un chiste.
Charles Chaplin

El humor se tiene o no se tiene
y es la manera de ver las
cosas con claridad.
Antonio Mingote

Cuando uno es incapaz de reirse
de si mismo, ha llegado el
momento de que los otros
se rían de él.
Thomas Szasza

No podemos estar enojados
mucho tiempo con alguien
que nos hace reír.
Jay Leno

El humor y la sabiduría
son las grandes esperanzas
de nuestra cultura.
Konrad Z. Lorenz

La percepción de lo cómico
es un lazo entre los hombres.
Ralp W. Emerson

La sonrisa cuesta menos
que la electricidad y da más luz.
Proverbio escocés

jueves, 26 de julio de 2007

- PINTANDO LA BOCA -





Benito Quinquela Martín

1890-1977


Nació un 1 de marzo de 1890 en Buenos Aires, Argentina. Fue abandonado por sus padres y pasó sus primeros seis años de vida en un orfanato hasta que fue adoptado.

A los 14 años comenzó a trabajar en la carbonería de su padrastro mientras concurría a una modesta academia nocturna de dibujo del barrio de la Boca. Tras abandonar sus estudios primarios, ingresó a una academia de su barrio donde realizó cursos de pintura y comenzó a hacer retratos para la gente del barrio hasta decidir dedicarse a pintar temas portuarios.

Comenzó con sus exposiciones de arte en 1918 y en 1920 obtuvo el Segundo Premio del Salón Nacional.

Fue elegido para que decorara la escuela-museo Pedro de Mendoza en el barrio de La Boca, y asumió distintos encargos para el Ministerio de Obras Públicas, como la decoración de un mural del ferrocarril suburbano de Buenos Aires. Durante su carrera realizó exposiciones en Río de Janeiro, Madrid, París, Nueva York y La Habana.

Sus pinturas de escenas portuarias reflejan una fuerte expresión de actividad, de vigor y de aspereza como muestra de la vida en la zona de la Boca. También pintó numerosos murales y cerámicas de grandes dimensiones en edificios públicos, oficiales y en instituciones privadas. En 1938 inauguró el Museo de Bellas Artes de la Boca en el mismo edificio donde tenía su taller y su vivienda.

Entre sus obras se destacan: Tormenta en el Astillero (Museo de Luxemburgo, París), Puente de la Boca (Palacio Saint James, Londres) y Crepúsculo en el astillero (Museo de Bellas Artes Pedro de Mendoza).

Quinquela Martín se convirtió en filántropo, donando al barrio y a la ciudad una serie de obras.

Benito Quinquela Martín, fue el pintor del Riachuelo por excelencia, y el más popular de los pintores argentinos. Su obra figura en los mejores museos de arte de Europa y América y ha sido uno de los fundadores de la pintura con motivos de nuestra ciudad.

Fallece en Buenos Aires el 28 de Enero de 1977 a la edad de ochenta y siete años.

Sus oleos boquenses, sus trazos irrepetibles e inimitables y su particular impronta plástica sumamente expresiva, reconocen a uno de los grandes maestros nacionales de pintura.

Ricardo A. Carrasquet

miércoles, 25 de julio de 2007

- TN CERVANTES -



- POBRE CERVANTES -

A continuación nos hacemos eco de un mail que se difunde entre la gente del medio y que dice textualmete:

EL CERVANTES ES DE TODOS...

¡Salgamos todos a recuperarlo!


"La comunidad teatral y la sociedad toda está siendo expropiada de un bien que le pertenece: el Teatro Nacional Cervantes. Con presupuesto miserable desde hace décadas y una estructura burocráticamente vetusta, generadora de permanentes conflictos gremiales, el único teatro nacional de la Argentina agoniza.

El Cervantes es una joya arquitectónica inaugurada en 1921, por iniciativa de la actriz española María Guerrero y su esposo, Fernando Díaz de Mendoza, en reconocimiento al fervor teatral de Buenos Aires. Aquel gesto (amargo es reconocer) no ha sido honrado por los sucesivosgobiernos que vienen abandonando a una decadencia letal al más bello teatro de prosa del país. La construcción cuya fachada es réplica de la Universidad de Alcalá de Henares y cuyos frescos, mayólicas, herrajes, tapices, baldosas y cortinados deberían protegerse como patrimonio cultural, atraviesa hoy una fase vergonzante y terminal, con molduras y frisos que se desmoronan, sótanos y cimientos que se agrietan, calderas que no funcionan y deterioros que ’para algunos’ podrían justificar la demolición y posterior utilización del predio para algún meganegocio inmobiliario multinacional. ¿O será ése el destino que se imagina y promueve para el TNC desde los despachos oficiales? Si no es así, la comunidad teatral exige que esa sospecha se desmienta con las medidas que la urgencia reclama.

A la miopía que entiende la cultura como una vidriera trivial desde la que exhibir fines partidarios y electoralistas se le advierte que el teatro es más que eso. Es lugar de goce, reflexión y debate que expande y dinamiza la conciencia y el espíritu de la sociedad.Necesidades éstas inherentes a la dignidad, que deben satisfacerse no después sino en simultáneo con los derechos humanos a alimentarse, a educarse, a tener acceso a la salud, a la vivienda y a la justicia.
Por eso es ignominioso este destino de ruina o de piqueta.

Artistas valorados internacionalmente tienen escasas o nulas ocasiones de desplegar su talento en el único teatro nacional. Las buenas intenciones de sucesivos directores artísticos del TNC se agotan yesterilizan en la maraña burocrática. Los potenciales espectadores deben asumir que el complejo de Córdoba y Libertad tiene habitualmente sus puertas cerradas.En el mejor de los casos, sus temporadas languidecen entre la penuria económica, la cancelación de funciones, la postergación de estrenos y los paros por reclamos salariales justos mezclados con disputas por intereses a veces funcionales a políticas o candidatos de turno.Es hora de definiciones. La comunidad teatral reclama voluntad y ejecutividad política para salvar el Cervantes ya. O que se decrete oficialmente el cierre del único teatro nacional del país, sincerando una realidad: el Cervantes está cerrado, de hecho, desde hace un año ymedio. Sólo así se sabrá quiénes están decididos a defenderlo y quiénes no. Los que sí, nos declaramos a partir de ahora en movilización permanente para recuperarlo"


La Secretaría de Cultura de la Nación, de la que depende este importante Teatro Nacional, no hace casi nada para revertir esta lamentable situación.
El Teatro Cervantes es parte del patrimonio nacional cultural y por ende se debe actuar, para recuperar y poner en marcha a este monumento de la escena en sus variadas disciplinas. Allí convive lo popular y clásico.

Es menester finalizar con lo todo lo actuado y recomponer la convivencia.
Para ello hace falta voluntad política y compromiso con la necesidad de la causa cultural. El Cervantes necesita dinero, infraestructura edilicia y técnica, pero por sobretodo una inteligente e idonea conducción, para luego imprimir los distintos programas de obras, elencos y eventos.
Es una inversión y no un gasto. La cultura es transformadora de la realidad y no queremos que ésta realidad trasforme a la cultura!

Ricardo A. Carrasquet

martes, 24 de julio de 2007

- ESFUERZO -




PREDICAR CON EL EJEMPLO


(Manifestación - Antonio Berni -1934)


Creemos que la única manera de volver a la “cultura del trabajo” es predicando con el ejemplo. De cualquier modo suena un tanto confuso hablar de trabajo, en un país con tantos desocupados, subocupados, pobres, indigentes y miserables como no se ha visto nunca. Ni en la década del ’30 habíamos padecido lo que ahora.

Mejor entonces: hablemos de la “cultura del esfuerzo”. Aunque más no sea esforzarnos todos los días por cambiar nuestra triste realidad, buscar una identidad y salir de este interminable letargo que lentamente nos está consumiendo.
En una sociedad sumamente exitista, donde solamente vale el que tiene poder, el que figura, que en muchos casos su fama y relacioón es de dudosa procedencia, aunque no se puede ni debe generalizarse, los jóvenes se sienten generalmente marginados y excluidos de “el modelo” ¡QUÉ NO ES MODELO DE NADA!

La Argentina era un país de clases móviles y había siempre salidas emergentes, donde con esfuerzo el pobre ó humilde, accedía al estudio, la carrera y el doctorado. Eso se está perdiendo, lo mismo que el acceso a la educación, la cultura y el alfabetismo.
Esto incluye a la tan mentada “clase media” ó lo poco que queda de ella.
Si algo nos distinguíamos del resto de Latinoamérica junto con el Uruguay, era nuestro inmenso “colchón” de clase media. La que progresaba, estudiaba, trabajaba, daba profesionales de excelencia y sustentaba las bases de “una sociedad más justa”.

¿Que ha sido de nosotros? Creemos que nos lo tendríamos que plantear muy seriamente... ¿Cuándo comenzó la brutal decadencia? ¿Fue solamente en los noventa? A nosotros nos da la impresión que esto viene de antes... Suponemos que fue por el ’75, con los problemas de la época, que sentaron las bases para el golpe del ’76 y los “años de plomo” con la economía de “plástico”... la triste e inútil Guerra de Malvinas, que nos dejó muchos sabores amargos y una enorme frustración.

Posteriormente aprendimos que “con la democracia no se come, no se educa y ni tampoco se cura, solamente”. Sin red salimos de un sistema plenamente estatista y pasamos a uno netamente liberal y que “Dios te ayude...”. Después vino la nada y se fue con más sangre... No sabemos bien donde estamos yendo en este momento, seguramente no es lo que deseamos ni lo que soñaron nuestros antepasados ni los prohombres de la Nación, pero nos preocupa sobremanera, que los jóvenes valoren el esfuerzo, sean perseverantes y sepan que pese a todo, hay un futuro mejor que pasa por el estudio, el conocimiento y el trabajo.

No es fácil, en la Argentina de hoy, hablar de cosas que se fueron perdiendo. Está en nosotros recuperarlas de a poco y para siempre. Valoremos el esfuerzo de los que todos los días se levantan pensando y haciendo un país mejor trabajando para ello. No nos detengamos en mezquindades y disputas estériles que no conducen a nada. Debemos marchar unidos hacia una meta común: ¡UNA ARGENTINA PARA TODOS!
Juntos podemos comenzar a cambiar esta realidad con compromiso y dedicación... Vienen otros tiempos... ¡ Todo cambia y los argentinos también!

¡¡¡El futuro será nuestro!!!

Ricardo A. Carrasquet

lunes, 23 de julio de 2007

- PACIENCIA -





La

Paciencia



Frases y citas

célebres




La paciencia es la fortaleza
del débil y la impaciencia
la debilidad del fuerte.
Immanuel Kant

Hay un momento límite en el
que la paciencia deja de ser virtud.
Edmund Burke

Si he hecho descubrimientos
invaluables ha sido más por
tener paciencia que cualquier
otro talento.
Isaac Newton

La paciencia y el tiempo hacen
más que la fuerza y la violencia.
Jean de la Fontaine

El genio es el infinito arte
de trabajar con paciencia.
Carlyle

La paciencia es amarga,
pero su fruto es dulce.
Jean-Jacques Rousseau

No hay más que un modo de dar
una vez en el clavo,
y es dar ciento en la herradura.
Miguel de Unamuno

Tened paciencia y tendréis ciencia.
Baltasar Gracián

Ten paciencia con todas las cosas,
pero sobre todo contigo mismo.
San Francisco de Sales

La paciencia comienza con lágrimas,
y, al fin, sonríe.
Ramón Llull

Los males que no tienen
fuerza para acabar la vida,
no la han de tener para
acabar la paciencia.
Miguel de Cervantes

domingo, 22 de julio de 2007

- MAS SOBRE BORGES -



Otro retrato inédito de Borges

La Academia Argentina de Letras publica Borges, de Carlos Mastronardi (1901-1976), del que anticipamos algunos fragmentos

El libro es el penetrante testimonio que un amigo brinda sobre el admirado autor de Ficciones


XXIII

Una vez más hacemos memoria de las opiniones y pareceres que oímos de labios de Borges a lo largo de muchos diálogos animosos. Una parte considerable de nuestra reconstrucción corresponde a sus años de juventud, pero es evidente que no seguimos aquí un orden estrictamente cronológico. Nos libramos a los azares del recuerdo y del olvido, proceder que justamente por antimetódico acaso permite recuperar la fluidez y el sabor de una conversación que se renueva a través de muchos días. Borges (ese doctor Johnson sudamericano de quien somos el atento Boswell), acuña juicios y observaciones sin recurrir a énfasis alguno, como si buscara con inocencia, ajeno a los efectos que originan sus palabras, el esclarecimiento de una cuestión que le preocupa. El tono y el ritmo entrecortado de sus frases dejan la impresión de que está pidiendo excusas por cuanto dice. Se advierte que huye de la brillantez y disimula sus aciertos.

Al pasar junto al atrio de una iglesia, oímos la voz de un mendigo. Después de responder a su llamado, planteamos el inmemorial problema estético: ¿por qué razón el mendigo del teatro o de la novela puede conmovernos más que su modelo real? No ha de ser -arriesgamos- porque el alma humana se nutre de ficciones. Borges habla:

-Nos conmueve más porque lo conocemos. En el transcurso de dos o tres horas podemos mirarlo de un modo no eventual. El que acabamos de ver es apenas una imagen, una percepción suelta que estuvo en nuestro espíritu unos pocos segundos. En ese término, que es el de una instantánea impresión visual, no pudimos identificarnos con él. Con mucha frecuencia, la vida cotidiana sólo nos suministra sombras. Atado a preocupaciones y tareas, el espíritu mira sin ver. Por cierto, estos descosidos pareceres no jubilan tan compleja cuestión.

XXIV

Borges sólo siente el deleite de la música a través de las palabras. En el terreno literario, desde sus años de juventud, cuando todavía su visión era normal, se muestra distante y apartado de los efectos plásticos, de los modos expresivos que tienden a rescatar colores. Todo artista es un centro vivo de afinidades y oposiciones. En cierta medida, Borges se forma por oposición al Modernismo, cuyos adeptos abundan en hallazgos cromáticos. Apenas cumplidos los 23 años, como lo declara de manera explícita el prólogo de Fervor de Buenos Aires, su primer libro, se decide por la opacidad y practica una poesía voluntariamente despojada de alusiones al mundo externo. No entra en sus planes el esplendor que se alcanza por la vía descriptiva. Si nos atenemos a los fines que se propone, habrá de parecernos extraño que la música -arte cuya única condición es el tiempo- no resuene en su intimidad, por cierto compleja y rica. Descartada la sustancia extensa, se diría que ninguna de las artes sujetas al principio de sucesión puede ser ajena a su alma. Sin embargo, oye algunas piezas musicales con la misma indiferencia con que oye al doctor Capdevila. Las rapsodias de Brahms constituyen una excepción digna de mencionarse. El agrado que en él suscitan estas obras de raíz popular es aprendizaje y don de Graciela Peyrou, cuya hospitalidad melodiosa rinde así buen fruto.

Por lo demás, siempre que se habla de música, Borges se limita a decir que le gustan mucho los tangos. Acaso se trate de una actitud que viene de su primera mocedad y que ahora reitera, con alguna coquetería, de manera automática. No se esfuerza por conocer el orbe puramente temporal del concierto y la sinfonía. Ya transpuestos sus 40 años, lo invito a una audición de violín a la que debo asistir por obligación periodística. En la puerta del desaparecido teatro Ateneo, lugar del espectáculo, aclara con timidez: "Creo que es la segunda vez que asisto a un concierto".

La luz de la sala es precaria; en un entreacto, alguien se queja de la escasa visibilidad. Como tantos otros, el quejoso quiere apreciar la proeza física, el esfuerzo muscular del violinista. De tal modo, el arte se vuelve fisiología. Borges observa que la luz no es necesaria: "El violinista no ejercita un arte del espacio. Podemos estar a oscuras".

XXXVII

Agosto de 1948. Hoy me encontré con Borges, quien me habló de la muchacha a la cual profesa una ternura unilateral. (Por lo visto, "mi pecho es de violetas para la confidencia", como diría M. Fernández). Alimento del recuerdo y del venidero análisis, esa cruel aporía, esa indiferente belleza -según la define- le trae una dicha que ya quiere ser desdicha. Evocó de este modo sus últimos encuentros con ella: "Era tan agradable su compañía, me alegraba tanto poder nombrarla y sentir el resplandor de su cabellera, que casi olvidé la indiferencia que me destina". En otra ocasión, quizá bajo un estado de ánimo más sombrío, me confió que estar con ella, salir con ella, son hechos que subrayan la imposibilidad de interesarla y atraerla. Cuando hay varias personas, -agrega- lo íntimo no pesa y se borra esa triste impresión. Es evidente que cultiva el infortunio con lúcida complacencia. Como todo lo habitual, ese infortunio ya se ha vuelto benigno, llevadero.

XL

El interés que en él despiertan los libros, nada tiene de sistemático. No se somete al orden sucesivo que fijó el autor, sino que saltea páginas o vuelve sobre las ya leídas, según las exigencias de su curiosidad y de su gusto. Se detiene aquí y allá, retoma la marcha y a veces prescinde de algunos capítulos, pues su naturaleza le impide hacer de la lectura una grave ceremonia, y mucho menos un deber fríamente impuesto a su espíritu. Quizá no leyó todo el Quijote; quizá no leyó todas las cláusulas y períodos que integran El mundo como voluntad y representación, pero vuelve siempre a esas obras, con las cuales mantiene íntimo trato desde sus años mozos. A lo largo de lustros y decenios, muchas noches lo vieron repasar las páginas de aquellos libros que, si ya no le traen sorpresa, hoy como ayer responden a sus apetencias profundas. Regresa a los pasajes o las líneas que lo tocan de manera esencial. No asume la obligación, pongamos por caso, de estudiar todo Berkeley, todo Hume o todo Carlyle, pero siempre está con ellos. Por lo demás, Borges separa con prontitud lo principal de lo accesorio. Su agudeza inquisitiva le permite discernir y desprender, aun de los textos más farragosos, la virginal riqueza que nos traen. Esta pericia de rastreador merece destacarse; es sabido que muchos lectores se pierden en la maraña de frases digresivas y de proposiciones incidentales que acumulan filósofos y ensayistas.

Respecto de las novelas, Borges estima que, a diferencia de las narraciones breves, son obras para entrar y salir, pues en ellas importan los quietos caracteres o los graduales ambientes, no los hechos que se precipitan hacia un fin determinado. El deleite que encuentra en Proust y en Joyce es de tal índole que no puede seguirlos con el solo afán de informarse acerca de ellos, como si fueran dos objetos de solemnes estudios monográficos. Borges los llama y convoca desde su propia intimidad, sólo atento al noble agrado que le dispensan. De ahí que pueda hablar de estos escritores y de muchos otros, clásicos o modernos, con la misma soltura con que habla del reciente acto literario o del amigo con el cual acaba de encontrarse.

L

Hacia el cuarenta y tantos, cuando la guerra mundial es el tema o la pesadilla de todos, Borges publica un libro de relatos fantásticos. Los diarios, con atención excluyente, dedican numerosas páginas a las operaciones militares que se cumplen en Europa, en Asia y en África. No obstante tratarse de una obra excelente, de una obra que en cierto modo corrige o atempera la excesiva realidad que viven los hombres, la de Borges sólo obtiene un breve comentario periodístico. Fuera de esa mínima gacetilla, ningún eco, ninguna resonancia. Pero se resigna a ese dilatado silencio y formula esta pregunta con ánimo sereno:

-¿Cómo competir con el bombardeo de Londres?

LI

Afirma que son dos las grandes fuentes en que abreva la cultura occidental. Estas antiguas fuentes surten de mitos, símbolos y alegorías a todo el mundo civilizado. El sitio de Troya y el sacrificio de Cristo -Helena y la Cruz- son los incesantes manantiales donde bebemos. Y agrega con voluntad de síntesis:

"Dos agonías inmortales -la agonía de un Dios humanizado y la de una ciudad largamente sitiada por el hierro y el fuego- viven en la memoria de los hombres y renuevan sin cesar las posibilidades del arte."

LIV

Se habla de la dietética criolla y se elogian algunas costumbres culinarias locales. Borges menciona con agrado la mazamorra, el dulce de leche y el pastel de humita, pero dice que no es adepto al puchero. Su rechazo, por ser de índole abstracta, excluye la decisión inmediata de los sentidos:

"No me gusta el plato heterogéneo. Tiendo a lo elemental. La carbonada y el puchero, en mi opinión, por cierto falible, son nuestros platos más barrocos, más parecidos a las mixturas de Góngora y de Gracián. Poco entiendo de estas cosas. Además, es muy bueno comer pero no es tan bueno hablar de comidas."

Cierto escritor francés, huésped de Buenos Aires y muy aficionado a la buena mesa, pregunta a Borges cuál es nuestro plato nacional típico. Con bien sazonada ironía, éste responde que los ravioles.

LVII

El poeta Francisco Luis Bernárdez, cuyo teísmo se lleva bien con la filosofía de Unamuno, cita algunas páginas de El sentimiento trágico de la vida y afirma que la inmortalidad personal, con la plena posesión del pasado, constituye el punto de partida de toda indagación metafísica, por ser el problema previo a todo problema. Borges observa que se trata de una cuestión subordinada, ya que primero debemos saber en qué madera estamos plasmados y cuáles son los fines del universo, si es que realmente responde a fines inteligibles. Piensa que la inmortalidad personal, en un mundo de espectros que no llevan rumbo alguno, carece de sentido: la perennidad del alma requiere justificación y solicita coherencia. ¿Para qué fatigarlo a Dios?

LXXIII

El novelista M. L. cultiva cierto dandysmo intelectual que se resuelve en humoradas y extravagancias siempre llamativas. La gente letrada lo mira con prevención, y a veces con desafecto. Sin embargo, las honras y las distinciones lo ponen en evidencia. Entre irónico y asombrado, Borges comenta:

"M. L. es el hombre más aborrecido y más agasajado de Buenos Aires ¿No es raro? Uno oye censuras pero presencia banquete innumerables."

LXXV

Se refiere a cierto escritor que languidece entre costosos objetos suntuarios. En su casa pueden verse -dice- muchas cosas que deparan bienestar, pero el destino literario de ese poderoso es incierto. Estas circunstancias personales lo llevan a la siguiente conclusión general:

"El adulto no identifica la felicidad con la mera posesión de objetos. A diferencia del niño, los artefactos no le traen dicha. El hombre realmente adulto no desea cosas; más bien codicia símbolos."

Por Carlos Mastronardi

sábado, 21 de julio de 2007

- ESPERO A GODOT -



ESPERANDO A SAMUEL

Hace 101 años llegó Beckett



Este año se cumplen ciento un años del natalicio de éste extraordinario escritor, novelista y dramaturgo, nacido en las afueras de Foxrock, Irlanda, en una primavera de 1906, más exactamente un 13 de abril. Obviamente, nos referimos a Premio Novel de Literatura 1969, Samuel Barclay Beckett.

Hijo segundo de padres protestantes, miembro de una familia de clase media acomodada, estudió en el Trinity College de Dublín. Más tarde, cuando cumplió los catorce años, ingresó en el internado donde estaba su hermano, el Portora Royal School, en Enniskillen, condado de Fermanagh, prestigioso centro de enseñanza que tenía entre sus antiguos alumnos a Oscar Wilde.

En 1927, terminó la Licenciatura en lenguas, básicamente en italiano y francés para posteriormente doctorarse.
Beckett recorrió Irlanda, Francia, Inglaterra y Alemania, al mismo tiempo que escribía poemas e historias. Hizo un breve viaje a Berlín y luego intentó instalarse en París, donde publicó traducciones de Breton, Eluard y Crevel, y un manuscrito de unas 200 páginas, del que después produce su primera novela inglesa, “More Pricks Than Kicks”, y los poemas del ciclo “Echo's Bones”. En París conoció a James Joyce y Ezra Pound.

Como consecuencia de la ola de xenofobia que asoló a Francia tras el asesinato de Paul Doumer, tuvo que marcharse a Londres y terminó en Irlanda, pagándose el viaje con el dinero que cobró por una traducción del “Bateau ivre de Rimbaud”. Durante esa época termina la primera novela “Dream of fair a Middling Women”, el cuerpo principal de ”Murphy”.

En 1934 publicó algunas notas críticas y recensiones sobre Rilke, Ezra Pound, Papini, McGreevy y O'Casey. Aparece en Londres su primer libro, “More Pricks Than Kicks”.
Una visita al Bedlam Royal Hospital le proporcionó parte del material que usó en “Murphy”, su segunda novela en lengua inglesa, escrita en 1935.
Por fin, no pudiendo adaptarse a la vida de la capital de Inglaterra, partió de nuevo para Alemania en 1936 y se quedó allí varios meses visitando diversas ciudades.

En un accidente conoce a Suzanne Deschevaux-Dusmesnil, estudiante de piano, a la que pronto sintió como su compañera de vida y como esposa, aunque no hasta el 25 de marzo de 1961, en Inglaterra, mediante una ceremonia civil que se celebró en secreto.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Beckett estaba en Irlanda, en una de las visitas que hacía regularmente a su madre. Aunque era «neutral», por ser de nacionalidad irlandesa, regresó a París lo antes que pudo. «Prefería Francia en guerra a Irlanda en paz».
Se unió al movimiento clandestino y luchó por la resistencia hasta 1942, cuando varios miembros de este grupo fueron arrestados y fue obligado a huir con su mujer, que era francesa a la zona no ocupada, saliendo del apartamento solamente horas antes de que llegara la Gestapo.

En 1945, después de la desocupación de los alemanes, volvió a París y comenzó su período más prolífico y fino como autor (1947-1950). En los siguientes cinco años, escribió “Eleutheria” y “Waiting for Godot” además de su famosa trilogía formada por “Molloy”, “Malone Dies”, “The Unnamable”, y “Mercier et Camier”.

Entre los años 50 y los años 60, Beckett continuó con una serie de las obras maestras, incluyendo “Endgame”, con la que consiguió su posición de maestro dramaturgo.
Se implicó en varias producciones de sus obras a través de Europa y en los Estados Unidos, escribiéndolos para la radio, y creó la ficción notable innovadora de la prosa, incluyendo la epopeya “How it is” (1961) y frecuentar el “Lost Ones” (1972).

El aprecio mundial de su trabajo crecía, y por ello recibió en 1969 el Premio Nobel.
Los años 70 fueron los menos prolíficos a pesar de que manejó nuevos proyectos. Es el caso de “Words and music” para la BBC y “Eh Joe”.

En 1988 la salud de Beckett declinó. Se le diagnosticó efisema y por ello se trasladó a una clínica de reposo pequeña, Le Tiers Temps, donde vivió en un cuarto equipado, escribiendo hasta el final ya que su salud, que deterioraba, lo previno de la escritura. Allí termina su último trabajo: el poema “What is the word”.
Beckett fallece el 22 de diciembre. Su cuerpo yace en el cementerio de Montparnasse, en París, ciudad a la que él bautizó como "ciudad casera".

¿Que nos dejó este genial autor? Enumeramos algunas frases célebres y sus inmortales obras:

“Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre”
“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”
“No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.”
“Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.”

Sus novelas: Belacqua en Dublín, More Pricks Than Kicks, 1934, Murphy, 1938, Molloy, 1951, Malone muere, 1951, El innombrable, 1953, Watt, 1953, Cómo es, 1961, Mercier y Camier, 1970.

Textos cortos y relatos: Textos para nada, 1955, El expulsado, El calmante, El final, 1955,
De una obra abandonada, 1956, Basta, 1966, Imaginación muerta imagina, 1965, Bing, 1965
Sin, 1969, El despoblador, 1970, Primer amor, 1974, Compañía, 1980.

En teatro: Eleutheria, 1947, Esperando a Godot, 1952, Fin de partida, 1957, Acto sin palabras, 1957,
Los días felices, 1961, Comedia, 1963, Cascando, 1963, Palabras y música, 1964, Eh Joe, 1966.

Poemas: Whorsocope, 1930, Los huesos de Eco, 1933-1935, Dos poemas y Cuatro poemas 1937-1948
Detritus: 12 poemas franceses y Otros poemas, 1937, Apuntes para flauta, 1976-78. Ensayos:

Ensayo sobre Proust, 1931 Detritus: Tres conversaciones con Georges Duthuit, 1949, Dante Bruno, Vico, Joyce, 1929.

Y en cine: Film 1964, rodada por Alan Schneider, cuyo actor principal fue nada menos que Buster Keaton.

Esto es simplemente un homenaje al gran dramaturgo irlandés, que sigue presente y vigente en nuestro inconsciente colectivo a través de su obra.


Ricardo A. Carrasquet

viernes, 20 de julio de 2007

- DÍA DEL AMIGO -



- A LOS AMIGOS -

El Día Internacional del Amigo tiene origen en Argentina, y se lo debemos a Enrique Ernesto Febbraro, un profesor de Psicología, Músico y Odontólogo que un 20 de julio, en honor a la llegada del hombre a la luna, envió mas de 1000 cartas a diferentes países.

Le respondieron 700 personas y enseguida, el Día del Amigo quedó instaurado en 100 naciones diferentes.

Su iniciativa tuvo éxito ya que cada 20 de julio, en muchos países, los amigos
esperan reunirse y dedican un día a la amistad.

Enrique Ernesto Febbraro fue candidato dos veces al Premio Nobel de la Paz.

Decir amigo
(Joan Manuel Serrat)


Decir amigo
es decir juegos,
escuela, calle y niñez.
Gorriones presos
de un mismo viento
tras un olor de mujer.

Decir amigo
es decir vino,
guitarra, trago y canción
furcias y broncas.
Y en Los Tres Pinos
una novia pa' los dos.

Decir amigo
me trae del barrio
luz de domingo
y deja en los labios
gusto a mistela
y a natillas con canela.

Decir amigo
es decir aula,
laboratorio y bedel.
Billar y cine.
Siesta en Las Ramblas
y alemanas al clavel.

Decir amigo
es decir tienda,
botas, charnaque y fusil.
Y los domingos,
a pelear hembras
entre Salou y Cambrils.

Decir amigo
no se hace extraño
cuando se tiene
sed de veinte años
y pocas "pelas".
Y el alma sin mediasuelas.

Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.

Decir amigo
se me figura que
decir amigo
es decir ternura.
Dios y mi canto
saben a quien nombro tanto.

jueves, 19 de julio de 2007

- EL NEGRO FONTANARROSA -



Roberto Fontanarrosa

El día previo se va un amigo...

Roberto Fontanarrosa, apodado El Negro, nació en Rosario, Prov. de Santa Fe un 26 de noviembre de 1944.

Su carrera comenzó como dibujante humorístico, destacándose rápidamente por su calidad rapidez y seguridad con la que ejecuta sus dibujos. Estas cualidades hicieron que su producción gráfica fuera copiosa, sin descuidar la literaria.

Su fanatismo por el fútbol, deporte al cual le ha dedicado varias de sus obras, lo llevó a escribir cuentos como "19 de Diciembre de 1971" es un clásico de la literatura futbolística argentina. Como buen "futbolero", siempre ha mostrado su simpatía por el equipo al que sigue desde pequeño: Rosario Central.

En los años setenta y ochenta, se lo podía encontrar tomándose un café en sus ratos libres en el bar El Cairo (esquina de calles Santa Fe y Sarmiento), sentado a la metafórica “mesa de los galanes”, escenario de muchos de sus mejores cuentos. Desde los años noventa, la mesa se mudó al bar La Sede.

Fue expositor en el III Congreso de la Lengua Española que se desarrolló en Rosario (Argentina), el 20 de noviembre de 2004. En el mismo dio una desopilante charla titulada sobre “las malas palabras”.

En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, por lo que desde 2006 utiliza frecuentemente una silla de ruedas. El 26 de abril del 2006, el Senado le entrega la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, en reconocimiento a su vasta trayectoria y aportes a la cultura argentina.

El 18 de enero de 2007 anunció que dejaría de dibujar sus historietas, debido a que ha perdido el completo control de su mano derecha a causa de la enfermedad. Sin embargo aclaró que continuará escribiendo guiones para sus personajes.

Falleció hoy, 19 de Julio de 2007 en su ciudad natal, Rosario, a la corta edad de 62 años, víctima de un paro cardiorrespiratorio, internado en un hospital debido a la enfermedad degenerativa que lo afectaba.

"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro"

Roberto Fontanarrosa


Siempre te recordaremos negro querido: a vos y tus humoradas. No todo la gente sabe que incursionó en muchos de los trabajos de Les Luthiers, además de sus entrañables Inodoro Pereyra con su Mendieta y Boggie el aceitoso.

Su página web es http://www.negrofontanarrosa.com/

Ricardo A. Carrasquet